Tenía que razonar bien, tenía que poner de mi parte, ¡tenía que hacértelo saber!, pero lo único que hice fue respirar, imaginar y pensar que tú lo podrías construir todo. Juré que el mundo giraba en torno a mí y que las luces por primera vez parpadeaban en las llanuras de mi ser.
Sentí plenitud y felicidad en ese momento, la cuál no duró, era de esperarse.
Me arrepiento de tantas cosas, pero esta es especial. Y si por alguna razón pudiera retroceder el tiempo, si por alguna razón los meses de primavera regresaran, juraría, que todo sería distinto, que estos escuálidos individuos no se encontrarían solos, que sus corazones no delatarían decepción, que sus proyecciones ya no serían imágenes inconclusas, que todo el afecto ido, regresaría y llenaría sus almas, que las visiones egoístas de cada uno se abreviarían a una, una compartida.
Sé muy bien que el tiempo no se devuelve de su arduo trayecto, que los días, los meses y los años pasaran de la misma forma de siempre.
Todo lo experimentado daña de a poco y lo peor, es que son huellas que nunca desaparecerán de mis senderos.
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