miércoles, 8 de enero de 2014

Tinta

los pasos eran más torpes
la mirada cabizbaja
mi cuerpo ya no reaccionaba
entraba es una especie de trance
un profundo dolor en el pecho
eso era lo único que podía hacer
subir una tóxica escalera
la escalera que más aborrezco
la escalera que más aprecio
día tras día
mañana tras mañana
sabía que al pisar el primer escalón
ya no bajaría de ahí
sabía que al llegar al tercer piso
mi vista no podía observar el frente
lo sabía
lo sabía
lo sabía
pero no podía evitarlo
dos segundos
una punzada en mi interior
dos segundos
la mirada que más te puede destrozar
dos segundos
un pasillo repleto de gente
dos segundos
un vaivén de ecos desequilibrados
dos segundos
tu deceso

Los lugares que más te marcan, son los que menos valoras.
Y ahora lo entiendo todo, ahora entiendo porque en mis sueños siempre apareció esa escalera, ahora entiendo porque las imágenes de sus nefastos peldaños me dejan congelada. Yo deseé este lugar tantas veces; estar en él, recorrerlo, sumergirme en su magia y ahora que ya lo hice, no me queda nada, salvo el vacío existencial que abunda por mis alrededores.
¿cómo? me sé todos sus defectos de memoria, cada escalón tuvo su historia, cada escalón está desgastado, cada escalón fue para mí muy difícil de subir.
Nadie nunca podrá entender el por qué amo y odio tanto ese lugar, ya que nunca lo contaré, nadie sabrá a que me refiero, porque más allá de hechos, para mí significo la vida.

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