viernes, 11 de octubre de 2013

Odio el ruido
las quejas y las risas
soy un frasco a medio abrir
sin novedades y expectativas
una fina gota de agua
frágil y sensible a las caídas
puedo mantenerme limpia y pura
sin razones que dar
quemo y refresco
al ser intelectual
el orgullo en mí
tiene un placer incondicional
ese qué te mata sin empezar
y qué te envuelve en su último radar
aún así
puedo aprender a amar, odiar e ignorar
más al terco qué al vulgar
aún así
puedo aprender a matar
empezando por lo abstracto que por lo real.

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